miércoles, 11 de febrero de 2009

Las peligrosas consecuencias del deshielo en los polos

Los efectos del deshielo de la plataforma antártica occidental podrían superar las previsiones más negativas según un nuevo estudio

Todos aquellos que desprecian el ecologismo e interesadamente lo estigmatizan como "una nueva religión atea" deberían pararse un momento a leer noticias como ésta. Nuestro mayor profeta, la ciencia, aporta nuevos datos y previsiones con los que mantener nuestra dogmática posición con un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Toronto sobre las consecuencias del deshielo polar. Según éste, las aguas subirán bastante más de lo que ya se había previsto si finalmente se derrite la plataforma de hielo de la Antártida Occidental (WAIS, West Antarctic Ice Sheet).

La subida del nivel de los mares a resultas del cambio climático constituye una de las más alarmantes previsiones que circulan entre quienes intentan vislumbrar lo que nos deparará el futuro. El IPCC (Panel Intergubernmental sobre el Cambio Climático) considera que el deshielo de esta capa helada de la Antártida podría provocar una subida del nivel de los océanos de hasta cinco metros por encima de los parámetros actuales.

Sin embargo, esa cifra ha sido corregida al alza por los geofísicos de la Universidad de Toronto (Canadá), en base al cálculo de cuánta agua se verterá en los océanos si se derrite la plataforma de hielo de la Antártida Occidental. La licuefacción de esta masa de 2.000 metros de grosor parece probable, al decir de muchos expertos. La capa se asienta sobre un lecho rocoso submarino, y si sus gélidos cimientos se derriten su colapso estará a la orden del día.

A la estimación de la subida de cinco metros "se ha llegado tras calcular el volumen total de la plataforma de hielo de la Antártida Occidental, convertirlo en agua y distribuirlo de modo parejo por los océanos", explica el geofísico Jerry Mitrovica en un artículo que acaba de publicarse en Science. "Sin embargo, esa estimación es excesivamente simplista porque ignora tres importantes efectos", puntualiza. Tales efectos son:

La fuerza gravitacional. La mentada plataforma ejerce una atracción gravitacional sobre las aguas circundantes; por lo que su desaparición provocará que el agua se desplace, con el curioso efecto de que a menos de 2.000 kilómetros (vale decir, en las cercanías de la Antártida) el nivel del mar descenderá de hecho y subirá conforme aumente esa distancia (sobre todo en el hemisferio norte).

EL EFECTO REBOTE
La depresión en el sustrato rocoso antártico creada por el peso del hielo se colmará de agua al desmoronarse la capa de hielo. Pero al librarse de esas millones de toneladas, la región experimentará un rebote, con lo que la depresión se encogerá, empujando más agua a los océanos, contribuyendo a su subida.

El efecto rebote de las tierras actualmente aplastadas por el hielo, inducirá un movimiento dramático del eje de rotación de la Tierra , de unos 500 metros respecto de su posición actual. El cambio tendrá por consecuencia empujar más agua desde el Pacífico y el Atlántico Sur hacia el Indico sur y al Pacífico y Atlántico Norte.

CONSECUENCIAS
Las peores subidas las sufrirán las costas de Norteamérica y de los países del océano Índico. En total, el aumento será un 25% superior a lo esperado, es decir, entre seis y siete metros (en Washington D.C. subirán seis metros, y en la mayor parte de Europa, siete). Y eso sin incluir en el cálculo el líquido que engrosaría los océanos si se derritiese el hielo de los glaciares, de Groenlandia y de la Antártida Oriental.

Inquietante, ¿no? Sobre todo lo del cambio del eje terráqueo, una auténtica novedad. Además, esta vez la amenaza no sólo afecta a las islas-Estado del Pacífico sino a los países ricos (el sur de Florida se hundiría). Pero después del susto viene el bálsamo: "No decimos que el colapso de la Plataforma de Hielo de la Antártida Occidental sea inminente", matiza Peter Clark, otro de los investigadores, que admite que eso podría no ocurrir hasta dentro de varios siglos, e incluso podría no derretirse por completo. Lo único cierto es que hay que investigar más para entender las múltiples fuerzas en juego. En fin, seguiremos pronosticando…

(*) Fuente de la noticia: Pablo Francescutti para SOITU.ES