miércoles, 16 de diciembre de 2009

La ética de Ghandi

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden medirse por el trato que reciben sus animales" - Mahatma Gandhi

Mohandas Gandhi (1869 - 1948), gran reformador hindú y defensor del vegetarianismo ético, llegó a Inglaterra en 1888. Su padre era el primer ministro de un pequeño estado de la costa oeste de la India. Su madre era la cuarta esposa de su padre, que tenía quince años cuando él nació. La familia era hindú, perteneciente al tercer rango en la escala de castas, que comprendía a granjeros y mercaderes. Gandhi adoraba a su madre, vegetariana y asceta, que podía ayunar fácilmente dos o tres días seguidos. Pero Gandhi tenía un amigo musulmán que alardeaba de que su valor ante cualquier fantasma o serpiente eran debidos a que comía carne. Gandhi siempre había querido ser más alto y más fuerte, así que comenzó a comer carne en secreto. Pero, tal y como cuenta en su autobiografía The Story of My Experiments With Truth (La Historia de Mis Experimentos con Verdad), se sintió culpable por no haber sido capaz de respetar el consejo de sus padres, así como por darse cuenta de que causaba la muerte de criaturas inocentes. Nunca más volvió a comer carne; pero para él fue un tabú más que una filosofía, hasta que llegó a Londres.

En su autobiografía manifiesta que: "La supremacía del hombre sobre los animales inferiores no significa que aquél deba destruirlos para vivir de él, sino al contrario, que el superior debe proteger al inferior y que debe desarrollarse entre ambos una solidaridad similar a la que existe entre los hombres".

Se embarcó hacia Inglaterra para estudiar derecho, prometiéndole a su madre que se abstendría del vino, las mujeres y la carne; a bordo se encontraba tan nervioso ante la posibilidad de que la comida llevara carne, que se encerró en su camarote y sobrevivió con fruta y algunas golosinas que había llevado consigo. Había concebido Inglaterra como la tierra de los filósofos y los poetas, el centro de toda civilización. Pero cuando llegó allí, tuvo muchas dificultades para adaptarse a las ideas occidentales de etiqueta, a las costumbres y a la forma de vestir. Sus amigos le decían que su vegetarianismo acabaría por arruinar sus estudios de derecho, así como su salud. Siempre andaba hambriento, y lo poco que comía le resultada insípido. Pero un gran día tuvo un golpe de suerte. Caminando por la calle Farringdon tropezó con un restaurante vegetariano. Allí comió por fin bien desde que había abandonado su hogar. Se impresionó con lo que leyó en el restaurante A Plea for Vegetarianism (Alegato al Vegetarianismo), de Shelley y Henry Salt, publicada en 1886, por dos escritores que fusionaron la abstinencia de comer carne con muchas grandes reformas sociales. También leyó The Perfect Way in Diet (El Camino Perfecto de la Dieta) de Anna Kingsford y The Ethics of Diet (La Ética de la Dieta), de Howard Williams. Otro libro que influyó mucho en Gandhi fue el Bhagavad Gita, la expresión más popular de hinduismo, una guía para la vida diaria, que se convirtió en su "diccionario espiritual".

En 1889 conoció a Henry Salt y a su grupo de vegetarianos, algunos de los cuales eran miembros de la Sociedad Fabiana y de la Sociedad de Shelley. Se convirtió en miembro de la Sociedad Vegetariana de Londres, asistiendo a su conferencia anual y contribuyendo con artículos a sus revistas. Estando en Londres, estudió otras religiones. Le impresionó el Sermón de la Montaña; también la grandeza de la austeridad de la vida del profeta Mahoma. Compartió con sus nuevos amigos desobediencia social pacífica aparte de vegetarianismo.

En los noventa ejerció como abogado en Sudáfrica, continuando su defensa periodística. En "La Superioridad del Vegetarianismo", una carta a "The Natal Mercury" publicada el 3 de febrero de 1896, argumenta que la abstención de carne conduce a la salud física y espiritual: "Nada es más dañino para la facultad espiritual del hombre que alimentarse de carne. Los más ardientes vegetarianos atribuyen al agnosticismo, el materialismo y la indiferencia religiosa de nuestra era, el excesivo consumo de carne y vino, y la consecuente desaparición de la facultad espiritual del hombre ... La alimentación vegetariana es la más económica, y su adopción generalizada contribuirá a mitigar, sino suprimir, el rápido crecimiento del empobrecimiento mundial, en un mano a mano con la rápida marcha de la civilización materialista y la acumulación de inmensas riquezas en las manos de unos pocos".

Unos treinta y cinco años más tarde envió una carta a la Sociedad Vegetariana de Londres, "Hace cuarenta años me di cuenta que los vegetarianos tenían bastante difícil seguir su dieta basándose en la salud (...) Las personas que se hicieron vegetarianas porque sufrían enfermedades (...) son las que solían fallar. Descubrí que para mantenerse leal al vegetarianismo, se necesita una base moral (...) un propósito altruista (...) También encontré que muchos vegetarianos encontraron dificultad en serlo porque habían hecho de la comida un fetiche y pensaban que comiendo vegetariano podrían comer tanto (...) como quisieran. Desde luego, esas personas no podrían mantener su salud (...) Los vegetarianos necesitan ser tolerantes si quieren convertir a los demás. Adoptar una pequeña humildad. Debemos apelar al sentido moral de la gente (...) Un hombre es más que carne. Es el espíritu del hombre lo que nos ocupa. Así, los vegetarianos deben tener una base moral (...) La base de mi vegetarianismo no es física, es moral. Si alguien me dice que debo morir si no consumo carne, incluso bajo consejo médico, prefiero morir (...) Me encantaría pensar que todos los que nos llamamos vegetarianos a nosotros mismos, tenemos esta base. Hay cientos de carnívoros que dejan de comer carne. Tiene que existir una razón definitiva para efectuar el cambio en nuestras vidas, para que adoptemos hábitos y costumbres diferentes de la sociedad, incluso cuando algunas veces este cambio puede ofender a los más cercanos y queridos. No por el mundo debes sacrificar un principio moral (...) "

Cuando regresó a la India, quedó bastante influenciado por un joven y brillante filósofo, Rajchandra, que se convirtió en su mentor espiritual convenciéndole de la profundidad del Hinduismo y del principio de Ahimsa, la piedra angular de la ética hindú, que consiste en la consideración de la vida, tanto humana como animal.

"Siento que el progreso espiritual nos demanda que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios, y sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal debería demostrarse no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos, sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye sin la menor duda una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu"

Mientras que hoy es recordado principalmente por la independencia de la India de Gran Bretaña, ha sido el mayor líder espiritual del siglo XX. Se diferenciaba de la mayoría de sus contemporáneos vegetarianos de occidente en su profundo ascetismo. Como Tolstoy, se oponía al control de la natalidad y no sentía ningún interés por las comidas vegetarianas muy elaboradas y de gourmet. Su labor benéfica por los hombres y animales es incesante. Murió asesinado en Nueva Delhi por un hindú fanático, el 30 de enero de 1948.

(*) Texto extraído de "La Historia Vegetariana desde Adán y Eva al Siglo XXI". (Ediciones Mandala)

2 comentarios:

victoria dijo...

Estoy de acuerdo con sua enseñanzas,ojalá much@s le leyeran quizas hubiera menos crueldad..Con cariño Victoia

Víctor Aranda García dijo...

Hola Victoria, muchas gracias por expresar aquí también tu punto de vista. Otro mundo es posible si todos ponemos un poco de nuestra parte. Saludos afectuosos desde Valencia