martes, 21 de octubre de 2008

El sentido común, el menos común de los sentidos

Valencia multa a los ciclistas que circulen por aceras o calles peatonales

163 ciclistas han sido ya multados en Valencia gracias a una normativa municipal absurda e injusta, de transfondo casi jurásico. La norma prohíbe, por ejemplo, acciones como atar la bicicleta a una farola, o a una señal de tráfico, aún cuando no haya alternativa posible ya que las zonas habilitadas para aparcar bicicletas en Valencia son casi inexistentes. También se prohíbe la circulación por calles peatonales... Mientras, los coches campan a sus anchas amontonándose en doble fila, en triple fila, subiéndose a las aceras, pasándose el límite de 50 km/h por el forro del guardabarros, con los semáforos y sus lucecitas de adorno, y la policía dedicada a cosas más importantes como perseguir ciclistas. Vergonzoso.

La norma sitúa la bicicleta al nivel de cualquier otro vehículo a motor, exigiendo a sus usuarios una serie de requisitos que exceden el mínimo sentido común. En primer lugar, habría que preguntar al ayuntamiento para qué existe el carril bici si, según su norma, la bicicleta puede y debe circular por la carretera. La respuesta es obvia: en este país la carretera no es lugar seguro para las bicicletas. En ese sentido, cualquier ciclista estaría encantado de utilizar el carril bici para desplazarse a cualquier punto de la ciudad si el trazado de éste y sus condiciones de conservación lo permitieran.

¿Cual es el problema?
La red de carril bici en Valencia es absolutamente insuficiente, tiene un trazado errático que muchas veces resulta incongruente, y presenta además un estado de conservación lamentable en muchas zonas. O sea: que está bien para dar un paseo sin rumbo fijo el domingo por la mañana, pero no para utilizarlo en el día a día. Simplemente, no es posible. Por ello en ocasiones es inevitable tener que subirse a la acera para seguir circulando, pues la red municipal de carreteras está pensada exclusivamente para los coches, no para las bicicletas, y hay tramos realmente peligrosos para los que vamos en bici. Cabría preguntarse, además, por qué no se ha dotado de carril bici a muchas de las nuevas avenidas si de verdad quieren promover el uso de la bicicleta.

¿Qué podemos hacer?
La norma dice que debes continuar por la carretera donde el carril bici no llega. ¿Deben hacerlo también los niños de 13 años? ¿Y los de 7? Me gustaría ver a la señora alcaldesa Rita Barberá y los que han redactado esta normativa circulando en bici por las seguras y divertidísimas rotondas de esta ciudad entre el tráfico un lunes a las ocho y media de la mañana, o un viernes a las siete de la tarde por Peris y Valero, Ausias March, o cualquiera de esas grandes avenidas sin carril bici en las que por supuesto todos los coches circulan por debajo del límite de 50 km/h, mostrando además gran consideración y respeto hacia el ciclista.

La experiencia
Resulta evidente que esta normativa municipal ha sido redactada por personas que jamás han utilizado la bicicleta para desplazarse por la ciudad: la bicicleta puede usarse para pasear, pero no sólo para pasear. Yo llevo ya ocho años circulando con ella a diario, y sé de lo que hablo. Por cierto que en 2004 fui atropellado por un conductor que se saltó un semáforo, tras lo cual pasé un mes entero andando con muletas, pero no por ello he dejado de usar mi bicicleta. Eso sí, dejé de creer en los semáforos.

La bicicleta es un medio de transporte excelente para la ciudad
No hay transporte más barato, ecológico, racional, silencioso, solidario y saludable que la bicicleta. El ecologismo apuesta por la bicicleta frente a los coches, apuesta por una ciudad más limpia, más segura, más sana, más bonita. Ecologismo se opone a esta norma por injusta y desproporcionada, por irracional y retrógrada. Ecologismo se opone a una norma que, en mi opinión, nos aleja de la Europa moderna y nos acerca en cambio a lo más rancio del prejuicioso franquismo.

Respeto y sentido común
Es por ello que invito a todos los que utilizan la bicicleta como su medio de transporte habitual a seguir haciéndolo como hasta ahora, con respeto y sentido común. Considero que bastaría establecer en la norma la figura de la conducción temeraria para los ciclistas para de esta manera dotar a los agentes de un instrumento legal con el que multar, o incluso detener, a aquellos ciclistas que pongan en riesgo la seguridad de los viandantes. La norma en estos términos es un disparate, y no pienso atenerme a élla. Seguiré circulando por la acera cuando sea necesario, seguiré atando mi bici a las farolas cuando sea necesario, por supuesto siempre con el máximo respeto a los viandantes, dándoles prioridad en el paso, y atando la bici donde no moleste. Si la multa llega expresaré mi disconformidad, me negaré a pagarla, y pediré explicaciones a los agentes. Os animo a hacer lo mismo. Quizás no seamos más, pero somos mejores.

2 comentarios:

Mónica Correa dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo.No iré por la calzada poniendo en riesgo mi vida.Ya la pongo incluso cuando voy por el carril bici.Me atropellaron circulando por mi carril con toda la prioridad del mundo y han estado a punto de hacerlo en más ocasiones.Ningún vehículo respeta los carriles bici,ni los semáforos que nos dan prioridad.Ni a nosotros,ni a los peatones...es como si fueramos invisibles.Es que esos conductores,¿no andan nunca?.No creo que se trate de mejorar y aumentar los carriles bici en esta ciudad ,es una cuestion de RESPETO.Por desgracia,aunque seamos mejores como dices, cada vez somos menos los que aplicamos el significado de esta palabra en todos los aspectos de la vida...deberíamos ser muchos más.

Víctor Aranda García dijo...

Hola Mónica, gracias por escribir tu experiencia. Lamentablemente, todos los que usamos la bici a diario como tú hemos tenido malas experiencias, pero confío en que con el tiempo ese respeto del que hablas vaya generalizándose entre los conductores, al tiempo que se reducen los prejuicios que nos demuestran todavía hacia los que usamos la bici.

Un beso